Por ahora nunca había estado en el centro de una ciudad norteamericana así que tenía muchas expectativas. A medida que nos acercábamos se empezaban a distinguir de lejos edificios altos y modernos que sobresalían del resto del relieve urbano. Nos alejamos de los verdes y tranquilos suburbios y entrabamos sin cambios abruptos a una organizada sucesión de edificios de oficinas, de salud, bancos y servicios en general. No se puede creer la prolijidad y la limpieza de todo. A pesar de ser el centro de una de las ciudades que actualmente, bajo un panorama de depresión, crece, se ve muy poca gente circulando las calles y poco tránsito, el cual discurre suavemente. Gran diferencia: no escuché ningún bocinazo en lo que va del viaje.
Empezamos el recorrido parando en un dique en el río frecuentado por pescadores y en el cual disponen de unas rampas para que los peces puedan saltar y nadar río arriba. Seguimos camino y entramos en el Amway Grand, un hotel de lujo de la ciudad en el cual se alojaba el presidente Ford, original de esa ciudad. Después nos dirigimos hacia el Van Andel Arena, un centro donde se hacen conciertos y se juegan partidos de algunos deportes como basket y hockey. De ahí pasamos a visitar el Children’s museum, un museo para chicos, que era algo así como un centro educativo de recreación para chicos en donde pueden jugar todo tipo de juegos a través de los cuales aprenden. Allí trabajaba un amigo de Dan y él nos dio un pequeño recorrido por el museo.
Después de recorrer el downtown Grand Rapids decidimos visitar la primera universidad de Sarah, una universidad Cristiana llamada Cornerstone. En el camino paramos en una negocio que vende productos frutales de su propia granja y probé el apple cider, un especie de jugo de manzana sin filtrar y sin azúcar muy sabroso. Luego de este refresco seguimos hacia Cornerstone e hicimos un pequeño recorrido.
Nos despedimos de los chicos y, previa parada en lo de Sarah, fuimos a cenar (5 de la tarde) a la casa de su padre acompañados por su hermana. Su padre es enfermero y viaja mucho con su trabajo. Está casado con una mujer china y ella nos preparó comida china muy rica. Los dos son gente muy buena y estuvieron encantados con la visita.
Como andábamos cortos de tiempo, salimos rápidamente para la casa de la madre de Whitney, en donde nos encontraríamos con Whitney y JD e iríamos en su auto al partido de hockey de JD, en Grand Haven, a unos kilómetros al sur de Muskegon. Nos acompañaba el hijo de la novia del hermano de Whitney, un chico de 6 años juguetón e inteligente.
El partido era un especie de amistoso, así que no había prácticamente público. De igual manera lo disfruté mucho, y alegremente el equipo de JD ganó. Ya era tarde y los chicos trabajaban al día siguiente, así que una vez de regreso en lo de la madre de Whitney, viajamos en el auto de Sarah devuelta a casa.
Como habrán notado, viajamos en auto a todos lados. Y si, parece difícil hacer algo sin auto acá por las grandes distancias y la carencia de otro medio de transporte. Vi algunos colectivos en el centro de Grand Rapids, pero eso se da sólo en ciudades grandes y los tramos comunican el centro de estas. La clave de las ciudades americanas es un centro organizado, con muchos estacionamientos y poca aglomeración y a los alrededores barrios de casa como uno ve en las películas. Más allá rutas y más rutas en donde también vive la gente, en poblados aledaños, y estaciones de servicio, supermercados y lugares para comer por todos lados. Salvo que se viva cerca del centro, que no es demasiado grande, el auto resulta imprescindible para llegar a cualquier lado.
El miércoles 5 por la mañana nos quedamos en casa, cada uno tenía cosas que hacer. Sarah hizo macaroni and cheese y por la tarde decidimos ir a un Wal-mart. Yo quería visitar los famosos Wal-marts americanos y además quería hacer algunas compras. La cuestión es que gasté poca plata y me compré un plackard de ropa buena. Pantalones Wrangler de muy buena calidad salían 12 dólares. Verdaderamente es un placer comprar ropa en Estados Unidos.
A las 7 de la tarde teníamos el partido de baseball de los Whitecaps, un equipo de West Michigan, y fuimos acompañados de la madre de Sarah y su novio, Jim. Paramos en un subway para buscar comida, y la llevamos para comerla en el auto. Esto último es muy común en los americanos, que no se toman mucho tiempo para comer en el día a día.
El juego de baseball fue una auténtica experiencia americana. La gente con sus accesorios, las comidas que se vendían, los refrescos, los comentaristas de baseball, los juegos que se hacían en los entretiempos, los bailes del público, las canciones, etc. Nos encontramos en la entrada con April, amiga de Sarah, y una amiga de April. La pasamos muy bien, y en mi primer partido de baseball atrapé unos de los premios que catapultaban al público, un hotdog envuelto en una toalla.
Los Whitecaps ganaron y hubo fuegos artificiales al final del partido. Así terminó un gran día. Para el siguiente no había nada programado, pero Amy, roomate (compañera de cuarto) de Sarah nos vendría a visitar.
El jueves me levanté temprano porque Jim me quería llevar a dar una vuelta por el bosque que forma parte del terreno de la casa y tratar de mostrarme ciervos y ardillas. Como lo hace todas las mañanas, encendimos un fuego en el jardín, cerca de la quinta, y nos tomamos un café. Después de recorrer la quinta, nos dirigimos al bosque y afortunadamente pudimos divisar un ciervo y también una ardilla. Jim caza ciervos con arco y flecha, cosa que es común en la zona. Tienen unas especies de sillas atadas a cierta altura en algunos árboles desde donde espera que el animal se acerque a la carnada que él le preparó. Después de esto me propuso hacernos a Sarah y a mí un desayuno que consistió de carne de siervos con verduras de la huerta, como morrones verdes, hongos, etc; papas rojas cortadas en rodajitas y fritas, tostadas con mermelada casera de frambuesas negras, melones, y leche para tomar. Ni que decir que este fue nuestro almuerzo.
A la tarde Sarah tenía que donar sangre en el centro de Muskegon, así que condujimos hasta allá, sólo para enterarnos que como Sarah había estado poco tiempo atrás en las cataratas de Iguazú, no podría donar porque existe un riesgo de malaria. Aprovechamos antes de ir a buscar a Amy de recorrer la biblioteca de Muskegon, muy completa y con aspecto antiguo.
Amy se encontraba de vacaciones y en el momento estaba en lo de su tía que vive en una especia de barrio privado pero no cerrado, aunque en mi opinión el resto de la ciudad no tiene nada que envidiarle a este. Recogimos a Amy y decidimos recorrer el centro de Muskegon. A través de mi insistencia, pasamos por los Heights o “ghettos”, o sea, la zona pobre, que se parecía bastante a San Isidro jaja. Bueno, no exactamente, pero se puede afirmar que la pobreza de Estados Unidos es mucho más afortunada que la nuestra. Lo que si distinguía a este barrio era probablente el aspecto un poco deteriorado y descuidado de las casas, y el obvio hecho de que allí vivían muchos negros. De allí fuimos a las playas de Muskegon y esta fue mi primero oportunidad de tener contacto con el lago Michigan.
Al terminar nuestro recorrido llevamos a Amy a su casa y nosotros nos volvimos a lo de Sarah, en donde pensábamos encargar pizzas a Pizza Hut, una verdadera delicia de la comida rápida. Al llegar encontramos a Jim con uno de sus hermanos sentados en el jardín y tomando algunos de los vinos de frutas que prepara Jim. Nos invitaron a acompañarlos y pasamos un muy lindo momento charlando y probando los vinos de mora y frutilla. Más tarde se sumó Carol, la madre de Sarah y al llegar las increíbles pizzas de Pizza Hut nos fuimos a cenar adentro de la casa.
Tuvimos que cenar rápido porque JD y Whitney nos habían invitado a ir a la casa del padre de Whitney por la noche, pero querían que llegáramos antes de que oscureciera para poder recorrer el pueblo su pueblo en busca de ciervos. Parece que por esa zona hay muchos de ellos y salen a alimentarse a esa hora. Con mucha sorpresa para mí, encontramos muchos de ellos por todos lados, las veredas, los patios de las casas, cruzando las rutas, etc. Terminamos el recorrido en el muelle de Montague, su pueblo, en cuyas playas había jóvenes reunidos alrededor de fogatas que disfrutaban de la hermosa vista.
Volvimos a la casa de Terry, el padre de Whitney, que tiene un hermoso jardín que él cuida. Es muy común que los americanos inviertan mucho de su tiempo en sus jardines o huertas. Entrando a la casa fui recibido por maremoto de Boston Terriers y se armó un pandemónium. Varios son cachorros y son enérgicos y juguetones, así que pasó un buen tiempo hasta que se calmaran. Esa fue una noche muy agradable en el living de la casa de Terry, junto a los incansables perros y los chicos.
¡Hasta pronto gente! Espero que estén disfrutando el espacio.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminaryo quiero Ciervos! estuve leyendo todo esto me hace acordar a algun q otro viaje que hice con tus refrescos y tus estadias solitarias en aeropuertos jajaja, creo que me voy a brasil la semana que viene, nos vemos a la vuelta negro garca.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarbaseball game food = THE BEST! :) i hope you got a funnel cake...that is my fav.
ResponderEliminar